Cuidao conmigo,
que tu ya sabes que no puedo detenerme cuando pones esa mirada, y adivino
que tengo abiertas las compuertas que conducen al lugar donde me siento como un niño que inocente tiene esa felicidad, tan pura y limpia que es la envidia de toda la vecindad,
su patrimonio el mas extenso y el placer su ley de vida,
ver tu cara al levantarme y que aún me quede día, ...
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