Hoy esparse las cenizas k le quedó del ayer
ya no tiene miedo, se desnudó ante el espejo
y no le queda otra que la satisfacción de vencer.
Las mentiras se convirtieron en un juego
y como sangre fría derramando por su cuerpo
no quedan escrúpulos, ni nada que perder.
Es la ira apoderada de su cuerpo
las lagrimas se secaron sin antes caer al suelo
vagas ganas de arrepentimiento
que rodearon la cumbre de sus sentimientos.
Hoy solo queda su recuerdo
hoy, quedó en un mero intento
de que el rencor fuera el dueño de su pensamiento.
Ya sabía que la mentira era su sustento
pero no supo que un corazón, el más verdadero,
nunca muere, nunca abandona
solo finge por momentos ser lo que no queremos.
Y ella lo quizo así,
prefirió morir a vivir sin sentir.
jueves, 25 de marzo de 2010
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