Y claro, es que hay cosas que por naturaleza siempre están ahí, o deben estarlo, a tu parecer, y un día se van sin darte cuenta, sin avisar, sin apenas tener tiempo para asimilarlo y atraparlo por las alas. Es entonces cuando te das cuenta de la importancia que tenía, y de que deberías haberlo cuidado mas.
Las cosas tienen siempre su cierta fragilidad.
lunes, 26 de julio de 2010
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