Sonrío a toda costa, y no por ello significa que siempre esté feliz.
Sonrío porque se, que así, habrá una lágrima menos en el mundo.
Sonrío porque se que mi sonrisa puede alegrar a alguien, quien sabe.
Sonrío porque de esta forma no les doy el placer de verme triste a quien me quiera ver llorar.
Sonrío porque es la manera mas fácil de escapar a las preguntas que supone llorar.
Sonrío y la gente cree que soy la más feliz del mundo, siempre, pero cuanto desconocen al fin y al cabo.
Que poco cuesta fingir.
domingo, 5 de diciembre de 2010
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