No por sentir mariposas literalmente al enamorarte, sino porque la mariposa es libre.
Tiene alas y por eso es libre.
A cada ser vivo.
Lo malo es que se a cogido la costumbre que nuestra libertad pertenezca a algo o a alguien.
A una mariposa no le puedes tocar sus alas. Son tan frágiles que al tocarlas les arrebatas su libertad.
Pero yo, cuando olvide mis principios y mi derecho a la libertad, estará ahí un tatuaje, que simple y que estúpido suena decirlo así, pero una imagen vale más que mil palabras.
Olvidándose de todo
busca algún modo
de encontrar su libertad
el cerrojo que le aprieta
le pone cadenas
y nunca descansa en paz
y tu dignidad se a quedado esperando a que vuelvas.
Que nadie calle tu verdad
que nadie te ahogue el corazón
que nadie te haga mas llorar
hundiendote en silencio
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar
que vuelvan tus ganas de vivir.
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