Sentir el fuego
que nos queme la piel.
Sentir que nos roza
arder como arde el papel.
Y después, hielo.
Hielo en los ojos
en las manos.
En cada parte de mi cuerpo
que rocen tus labios.
Escribir en un papel
sensación por sensación.
Sentir las mariposas,
no!, algo mejor ...
sentir como me rozas.
Tus dedos,
recorriendo sin rapidez
las infinitas carreteras,
hasta la infinita enredadera
donde el infinito éxtasis
empieza una y otra vez sin acabar.
Tus infinitos dedos ...
La noche está perfecta.
El cielo está perfecto.
Solos, observados por las estrellas.
La Luna huye con el Sol.
Y sonrisa tras sonrisa,
me pides un infinito sueño para los dos.
Y un beso tras un beso
y una mirada tras una mirada,
me pides un infinito amor.
Luego, dormir,
sin ser despertada por tu respiración.
Keka
jueves, 17 de junio de 2010
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