martes, 13 de abril de 2010

Droga

Siempre me creí fuerte, lo suficiente como para probar la droga y no caer. Poder dejarla cuando yo quisiera, que mandara yo. Pero como todos, anónimos adictos, caemos en el pozo, nos atrapa, queremos mas y más. Nunca es suficiente, toda dosis nos parece poco.
Hoy sigo enganchada a aquellos únicos tres besos que me diste. Me diste a probar un poco de tu dosis y te fuiste. Es la peor adicción y la peor forma de caer en ella. Aún no he conseguido borrar sus huellas de mis labios.

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